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¿Cuáles son las empresas que más contribuyen a los partidos políticos?

Investigación de EL ESPECTADOR

Transparencia por Colombia y ONU Mujeres hicieron un informe en el que, entre otras cosas, describen cómo en época electoral las contribuciones de privados aumentan. Alertan sobre el poco control y monitoreo para evitar que se violen las reglas de financiación en elecciones.

En épocas electorales, mientras hay candidatos que hablan de hacer campaña con las uñas y raspar la olla para poder hacer algún evento proselitista, hay otros que tienen una gran chequera y despilfarran a diestra y siniestra. Algunas alertas ya se han encendido y con lupa se siguen los reportes de gastos que se entregan al Consejo Nacional Electoral (CNE) a través de la plataforma Cuentas Claras. Sin embargo, la estimación de la organización Transparencia por Colombia es que cerca del 70 % de los recursos no se reportan. Sumado a otra alerta: las donaciones de privados que ingresan a las cuentas de los partidos, para garantizar su funcionamiento, están direccionados a financiar candidaturas a pesar de las prohibiciones.

En el más reciente informe elaborado por Transparencia por Colombia, USAID y ONU Mujeres, llamado “Análisis sobre el acceso a recursos para la inclusión efectiva de las mujeres en la política”, hay un apartado en el que analizan las donaciones que recibieron los partidos políticos entre 2016 y 2018. Concluyen que, en 2018, el año de elecciones presidenciales y al Congreso, los aportes aumentaron en un 500 % y se convirtieron en la principal fuente de financiación. Situación que generó alerta, pues se presume que el dinero que entregan empresas a los partidos para su funcionamiento en realidad podría estar destinado a campañas electorales. Un hecho grave, pues existen limitaciones en la cantidad de aportes que pueden hacer los privados en elecciones.

“Al analizar los riesgos del financiamiento a la política, siempre nos centramos en los ingresos y gastos de una campaña, pero no en los de los partidos. Este ejercicio que hicimos con los últimos tres años, porque son los únicos con los que se cuenta registro en el portal Cuentas Claras –los otros reportes están en físico–, nos sirvió para darnos cuenta de que mientras los partidos están diciendo que financian las campañas con recursos propios, la realidad es que ese dinero es producto de una donación de una empresa”, señaló Sandra Martínez Rosas, coordinadora de Transparencia por Colombia en la política. Agregó que, si bien esos aportes a los partidos son legales, lo que sucede es que a estos dineros se les pierde la trazabilidad cuando ingresan a las cuentas de una campaña.

El rubro bajo el cual estarían reportando estos dineros los candidatos es: “recursos propios de origen privado que los partidos y movimientos Políticos destinen para el financiamiento de las campañas”. Según Transparencia por Colombia, el problema es que se impide tener una trazabilidad de la plata y saber si es de una empresa, pues existen leyes –que de ser violadas constituirían un delito– sobre los porcentajes que pueden aportar personas naturales y jurídicas a una campaña. Por ejemplo, se establece que los candidatos no pueden recibir contribuciones de una misma empresa o persona superiores al 10 % de los gastos de una campaña. Para las elecciones presidenciales las empresas no pueden aportar y los montos se reducen a 2 %.

Lo que se encontró en el informe es que en los últimos tres años los partidos y movimientos políticos recibieron alrededor de $98.000 millones. Sin embargo, solo en 2018 las empresas hicieron aportes por $69.300 millones, cinco veces más al año anterior. Los partidos que más recibieron contribuciones fueron MIRA con $33.000 millones, Centro Democrático con $27.800 millones y Cambio Radical con $15.700 millones. Les siguen Alianza Verde, Partido de La U, el Partido Conservador y el Partido Liberal, que obtuvieron entre $4.200 millones y $4.800 millones. Frente a los partidos de izquierda es poco lo que reciben, pues solo el Polo Democrático obtuvo $342 millones, que representa el 0,3 % de los aportes privados realizados.

El documento también identificó las 20 empresas que más aportes realizaron en los últimos tres años. En la primera posición aparece la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, la cual entrega todos los recursos al Partido MIRA, que para los investigadores es un caso especial. Según ellos, es de público conocimiento que toda la financiación del MIRA proviene del trabajo que se realiza en esta iglesia, la congregación de la cual nació el partido de la mano de María Luisa Piraquive. Le siguen otras empresas conocidas, como Postobón, Bavaria, Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, Incauca, Banco Davivienda, Ingenio Providencia, Cine Colombia, RCN y Seguros Bolívar, quienes apoyaron a los partidos tradicionales, Centro Democrático, La U y la Alianza Verde.

Para Transparencia por Colombia es importante que el monitoreo que hace el CNE a la financiación de campañas tenga la posibilidad de rastrear más allá de si es o no un aporte privado del partido al candidato, pues se debe conocer quién lo entregó en un principio. En el informe también se estableció que los partidos destinaron $53.600 millones a procesos electorales como las campañas al plebiscito, consulta anticorrupción, presidencia, elecciones atípicas y, elecciones legislativas 2018, entre otras. Es más, encontró que ocho partidos destinaron recursos de origen privado —no se pueden destinar fondos estatales— para apoyar las campañas al Congreso 2018. Sin embargo, esos recursos se entregaron a menos del 10 % de los candidatos que inscribieron.

“Los aportes privados tanto a las campañas como al funcionamiento de los partidos, en principio deben entenderse como una forma de participación y expresión de intereses políticos. Sin embargo, por el peso que tienen en el presupuesto de los partidos y, por los riesgos intrínsecos que hay en que estos recursos puedan incidir en la toma de decisiones, es importante que sean manejados con claridad y rigurosidad por parte de las organizaciones políticas”, concluyó el informe. Además, el documento señaló que desde una perspectiva de transparencia y acceso a la información se debe visibilizar estos aportes, porque si bien son legítimos, “también son un indició para ver cómo se comportan las bancadas en los debates en el Congreso que afectan intereses empresariales de quienes los financian”, sostuvo Sandra Martínez.

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